sábado, 15 de octubre de 2011

Mi pequeño gran tesoro.


Hoy es un gran día para tí, pero también para mí. Por ello, he querido estar a la altura, me he despertado, he desayunado y me he decidido a escribirte, porque felicitar a alguien que está tan lejos no es fácil, así que pensé decirte algo. Algo bohemio, como nos gusta a nosotras. Pero como gran bohemia que soy, las condiciones en las que acabé ayer no dan hoy para mucho. He estado mucho rato pensando, he empezado muchas entradas, pero ninguna me convencía, parecía que nada estaba a la altura, nada era lo suficientemente grande para ser una felicitación decente. Pero al final, después de tanto tiempo, me he acordado de una hoja de cuaderno arrancada que encontré hace pocos días. Debe estar escrita hace un par de años como poco y no refleja "una vida interior muy profunda", como Nachiyo dice, pero a mi me parece realmente genial. No la carta en sí, sino la conclusión que puedes sacar de ella.
"A veces, cuando me despierto y es temprano para levantarme o me meto en la cama por la noche y aún no han llegado las ganas de dormir, me pongo a pensar. En todo. En personas. En personas importantes. En esas que son tan importantes que dejan huella. Que si un día desaparecieran de tu vida, jamás podrías dejar de recordarlas, pero que a la vez sabes que jamás podrían desaparecer de tu vida. En el grupo de esas personas, siempre ha habido un hueco para ti.Y creo que siempre lo va a haber, porque nadie va a saber ocuparlo. Realmente no se que es lo que te ha echo tener ese lugar privilegiado, supongo que será el que digas te quiero guapa cada vez que vas a colgar el teléfono, el que me llames todos los días incluso algunos dos veces, el que sepa que siempre puedo contar contigo, aunque vivamos lejos. Me encanta saber que cuando tengo un problema, te puedo llamar, sea lo que sea. También el que aunque a veces no nos aguantemos y tengamos ganas de matarnos, nunca hemos dejado que nos superen. ¿Sabes que es lo que más me gusta de nosotras? Que tenemos un lenguaje propio, uno que sólo sabemos usar nosotras, uno que a veces no hace falta siquiera hablar para entendernos, porque son cosas que sólo nosotras sabemos entender. Gracias por todo, por todos los momentos que hemos pasado, por todo lo que juntas hemos aprendido, gracias por ayudarme a crecer. Y ya sólo queda decirte que cierres los ojos fuerte, y pienses en lo que vamos a ser, que todo se andará. Que simplemente, te quiero."
Ahora te voy a hacer una pregunta. ¿Te has dado cuenta? Y no, no digo de lo inocentes que éramos, que sé que has pensado - oh pequeñas inocentes-. Ni tampoco de que ya usábamos una gran frase como "todo se andará" que tantísimo tiempo después aún seguimos usando, aunque a otro nivel, claro está. Digo de lo grandes que somos. Han pasado varios años desde que escribí esa carta y sin embargo, no ha cambiado nada, absolutamente nada. Somos lo mismo, somos las mismas. Y creo que eso es lo grande de la amistad. Dicen que cuando encuentras un amigo encuentras un tesoro. Pues bien, yo encontré mi tesoro hace muchos años. Cuando lo encontré me pareció un tesoro normal, como el que tiene todo el mundo. Al principio no me importó, lo aproveché lo mejor que supe puesto que solo lo tenía determinados momentos del año, pero ahora que ya llevo mucho tiempo sacando monedas de oro de él, me doy cuenta de que es enorme, de que no es un tesoro normal, como el que puede tener cualquiera, es un tesoro mágico, que por mucho que lo utilices nunca se acaba. Cuando vuelves está tal y como lo dejaste, como si no hubieses tocado nada. No falta ni una moneda. Siempre está intacto, lleno de monedas relucientes, verdes esmeraldas y azules zafiros.
FELICIDADES NATALIA.

No hay comentarios:

Publicar un comentario